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miércoles, 24 de abril de 2019

Karmelo C. Iribarren, Las ciudades

Me gustan las ciudades, sus plazas,
sus calles, sus esquinas,
sentarme en la terraza de un bar
con un café delante
y dejar que pase el tiempo,
sin hacer nada, sin prisa,
observando esto y aquello,
y luego ir a alguna librería y revolver
un poco en los estantes,
y si hay río cruzar el puente
y repetir la misma operación al otro lado.
Me gusta estar solo entre la gente,
no ser nadie, no tener que ir a ningún sitio
pero poder ir a todos.
Me gusta la primera vez que me asomo
al espejo del baño del hotel,
ese momento de suspense,
recién llegado, cuando
no sabes si va a aparecer tu rostro
o el del último huésped, atrapado aún
en la memoria del azogue.
Me gustan los parques y los ríos
urbanos, pasear por ellos, a su lado,
especialmente en otoño.
Me gustan las ciudades, sí: andar,
mirar, vivir, enamorarme
de esa mujer del vestido rojo…


José Hierro, Destino alegre


Nos han abandonado en medio del camino.
Entre la luz íbamos ciegos.
Somos aves de paso, nubes altas de estío,
vagabundos eternos.
Mala gente que pasa cantando por los campos.
Aunque el camino es áspero y son duros los tiempos,
cantamos con el alma. Y no hay un hombre solo
que comprenda la viva razón del canto nuestro.

Vivimos y morimos muertes y vidas de otros.
Sobre nuestras espaldas pesan mucho los muertos.
Su hondo grito nos pide que muramos un poco,
como murieron todos ellos,
que vivamos deprisa, quemando locamente
la vida que ellos no vivieron.

Ríos furiosos, ríos turbios, ríos veloces,
(Pero nadie nos mide lo hondo, sino lo estrecho.)
Mordemos las orillas, derribamos los puentes.
Dicen que vamos ciegos.

Pero vivimos. Llevan nuestras aguas la esencia
de las muertes y vidas de vivos y de muertos.
Ya veis si es bien alegre saber a ciencia cierta
que hemos nacido para esto.


De Tierra sin nosotros (1947)

sábado, 6 de abril de 2019

Xoel López, Almas del norte

Otra vez
Están llorando los cristales
Más allá del norte no hay mucho que hacer
Ya lo sé
Sólo es una canción de invierno
Y quieres huir tan lejos
Que tienes miedo a desaparecer
Como las almas del norte
Bailaremos en la noche
Hasta que mueran todas las estrellas
Otra vez
Ahí fuera está empezando el día
Y nosotros no sabemos
Cómo terminar el nuestro
Ya lo sé
Hay un fantasma en tu casa
Y quieres huir tan lejos
Que tienes miedo a no poder volver
Como las almas del norte
Bailaremos en la noche
Hasta que mueran todas las estrellas
Como las almas del norte
Bailaremos en la noche
Mientras sangran nuestras almas negras
Como las almas del norte
Bailaremos en la noche
Hasta que mueran todas las estrellas
Como las almas del norte
Bailaremos en la noche
Mientras sangran nuestras almas negras


Autores de la canción: Xoel López García Cabezón
Letra de Almas del norte © Universal Music Publishing Group





Raquel Lanseros, A propósito de eros

De todas las terrenas servidumbres
que aprisionan mi afán en esta cárcel
me confieso deudora de la carne
y de todos sus íntimos vaivenes
que me hacen más feliz
y menos libre.

A veces, sin embargo,
la esclavitud se muestra soberana
y me siento señora del destino.

Porque sé amar, porque probé la fruta
y no maldije nunca su sabor agridulce,
porque puedo ofrecer mi corazón intacto
si el camino se digna requerirlo,
porque resisto en pie, con humilde firmeza,
el rigor de este fuego que enloquece.

En este fragor mudo en el que todos somos
rufianes, vagabundos, desposeídos y presos
no existen vencedores ni vencidos
y mañana no arrienda la ganancia de ayer.

Que no entre en la batalla quien sucumba
ante el rencor pequeño de las humillaciones.

Sabed, son necesarias descomunales dosis
de grandeza de espíritu y coraje
en las lides calladas de la pasión humana.

La recompensa, en cambio, es sustanciosa.

Ser súbdito tan sólo de la naturaleza,
no temer a la muerte ni al olvido,
no aceptarle a la vida una limosna,
no conformarse con menos que todo.


viernes, 5 de abril de 2019

Luis Alberto de Cuenca, Digo, dices...

Mírame, digo, ven a ver qué ocurre
en el país vacío de mis ojos,
en la desalentada pesadumbre
de mi cuerpo, en la noche de mi vida.
Sal de ti, dices, sal de tu silencio
deshabitado y dame una palabra
que me devuelva al mundo y me rescate
de este pozo de angustia y de amargura.
Mírame, sal de ti, dame el abismo
de tu amor, quémame, muérdeme el alma,
rómpeme, dale al viento mis cenizas.
Digo, dices, decíamos, diremos... 























Lukasz Breitenbach

Para las que han entrado tarde hoy...

Hoy he disfrutado mucho del TopGus repasando la trayectoria de Nirvana en el 25 aniversario de la muerte de Kurt Cobain. 

Metido en los acordes pensaba que la diferencia entre un punto y otro de la línea del tiempo es la vida o la muerte, o uno que se había tomado ya dos cafés y sus compañeras aún estaban horizontales o desayunando, quién sabe... 

Para vosotras el TopGus enlatado, Rapid y Polo. ¡Buen fin de semana!


lunes, 1 de abril de 2019

Rafael Sánchez Ferlosio



Rafael Sánchez Ferlosio, fallecido este lunes a los 91 años, era un maestro de los pecios, como él llamaba a los aforismos. He aquí algunas de sus frases más agudas:

"Lo más sospechoso de las soluciones es que se las encuentra siempre que se quiere".

"Los hombres matan, la poli abate".

"¿Quién soy yo para ponerle riendas, como a caballo propio, al que he de ser mañana?"

"¿De verdad que tiene usted raíces? ¿Y qué se siente? ¿No es desagradable?"

"Entre la injusticia de insultar al prójimo y la indignidad de sonreírle hay un discreto término medio: mirar a otro lado".

"El presente se pone en manos del futuro lo mismo que una viuda ignorante y confiada se pone en manos de un astuto y deshonesto agente de seguros".

"No hay que tener miedo: el mundo es fuerte y siempre vuelve a la normalidad".

"El que quiera mandar guarde al menos el último respeto hacia el que ha de obedecer: absténgase de darle explicaciones".

"La voz más pobre se hace siempre la más autoritaria: no consiguiendo ya ser entendida, tiene que resignarse a no ser más que obedecida".

"Cuando la acción se ha vuelto inercia y rutina, ya solo la omisión es resistencia, deliberación y libertad".

"Naturaleza y civilización... Pero, decidme: ¿qué es más naturaleza: un león persiguiendo a un antílope en el Parque Nacional de Tanganika o un gato persiguiendo a una rata bajo la luz de los faroles junto a la interminable pared del matadero?"


"El fascismo consiste sobre todo en no limitarse a hacer política y pretender hacer historia".

"El miedo a la muerte es lo que, al fin, hace a los hombres temer y acatar al Estado hasta la indignidad. Porque es una bestia que muere matando, todos la odian viva, pero más les aterra moribunda".

"Esto que llamamos España no tiene posible definición ni descripción. Es, como decía categóricamente don Jacinto, una pieza de museo".

El Periódico, JOSÉ LUIS ROCA (19-04-2019)

jueves, 21 de marzo de 2019

Karmelo C. Iribarren, Como en la vida

Como en la vida

Todo puede suceder
en un poema:

lo cotidiano, sí,
pero también lo deslumbrante,
e incluso
ambas cosas
a la vez

—como en este, ahora
que empiezas a desnudarte…

Otra ciudad, otra vida, 2011.


Luis Alberto de Cuenca, La tempestad


Lleva gafas muy gruesas
y un ajado impermeable.
Está muerta de miedo.
A duras penas, grita.
Con los pies y los puños
la emprende con la puerta
blindada del garaje.
Uno de los tacones
se le rompe. Se quita
los zapatos. Descalza,
es mayor todavía
su desamparo. Sigue
golpeando hasta hacerse
sangre. Todo es inútil.
Ya se acercan. El cielo
se rompe en mil pedazos. 


sábado, 16 de marzo de 2019

Raquel Lanseros, El poeta se apea de tu mirada

El poeta se apea de tu mirada - Raquel Lanseros (Ilustración de Pablo Auladell, recita José Luis Rico) Entre un pecho y la bala que lo busca hay la misma distancia que existe entre los dedos y el gatillo. La muerte no se mide por pulgadas. En la tarde, la niebla tiene forma de adiós. Ella está sola al lado de la vía. Mira el tren que se aleja cada vez más pequeño, cada vez más lejano, igual que una canción envejecida. Puede extender la mano contra el sol del oeste. En ese instante, el tren le cabe entre dos dedos. Entonces piensa: Éste es el tamaño exacto de mi vida. Ella sigue mirando a través del poniente, inmóvil como el tiempo de los ejecutados. Trata de calcular la lejanía que existe entre sus sueños y ella misma. En medio del andén, detenida en el tiempo, una mujer aprende que marcharse es una nueva forma de seguir estando siempre en algún lugar.


Karmelo C. Iribarren, Vivir es eso

Estamos tan cerca
uno del otro
que me veo reflejado en sus pupilas.
Pero dura poco.
Ya está sentada en el autobús.
Ya se aleja.
La vida hace que estas cosas
sean escasas
a propósito.
Para que nos levantemos
cada mañana
a buscar más.


viernes, 15 de marzo de 2019

Miss Caffeina - Mira cómo vuelo

Karmelo C. Iribarren, La tragedia

No se quieren,
pero apenas se les nota.

Han hecho de ello,
de ocultar su tragedia,
la razón de su vida.

Son unos profesionales
de la desdicha.

Cuando se mueran
—y se despierten en el infierno—,
les parecerá un día normal.