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jueves, 21 de marzo de 2019

Karmelo C. Iribarren, Como en la vida

Como en la vida

Todo puede suceder
en un poema:

lo cotidiano, sí,
pero también lo deslumbrante,
e incluso
ambas cosas
a la vez

—como en este, ahora
que empiezas a desnudarte…

Otra ciudad, otra vida, 2011.


Luis Alberto de Cuenca, La tempestad


Lleva gafas muy gruesas
y un ajado impermeable.
Está muerta de miedo.
A duras penas, grita.
Con los pies y los puños
la emprende con la puerta
blindada del garaje.
Uno de los tacones
se le rompe. Se quita
los zapatos. Descalza,
es mayor todavía
su desamparo. Sigue
golpeando hasta hacerse
sangre. Todo es inútil.
Ya se acercan. El cielo
se rompe en mil pedazos. 


sábado, 16 de marzo de 2019

Raquel Lanseros, El poeta se apea de tu mirada

El poeta se apea de tu mirada - Raquel Lanseros (Ilustración de Pablo Auladell, recita José Luis Rico) Entre un pecho y la bala que lo busca hay la misma distancia que existe entre los dedos y el gatillo. La muerte no se mide por pulgadas. En la tarde, la niebla tiene forma de adiós. Ella está sola al lado de la vía. Mira el tren que se aleja cada vez más pequeño, cada vez más lejano, igual que una canción envejecida. Puede extender la mano contra el sol del oeste. En ese instante, el tren le cabe entre dos dedos. Entonces piensa: Éste es el tamaño exacto de mi vida. Ella sigue mirando a través del poniente, inmóvil como el tiempo de los ejecutados. Trata de calcular la lejanía que existe entre sus sueños y ella misma. En medio del andén, detenida en el tiempo, una mujer aprende que marcharse es una nueva forma de seguir estando siempre en algún lugar.


Karmelo C. Iribarren, Vivir es eso

Estamos tan cerca
uno del otro
que me veo reflejado en sus pupilas.
Pero dura poco.
Ya está sentada en el autobús.
Ya se aleja.
La vida hace que estas cosas
sean escasas
a propósito.
Para que nos levantemos
cada mañana
a buscar más.


viernes, 15 de marzo de 2019

Miss Caffeina - Mira cómo vuelo

Karmelo C. Iribarren, La tragedia

No se quieren,
pero apenas se les nota.

Han hecho de ello,
de ocultar su tragedia,
la razón de su vida.

Son unos profesionales
de la desdicha.

Cuando se mueran
—y se despierten en el infierno—,
les parecerá un día normal.

lunes, 11 de marzo de 2019

jueves, 21 de febrero de 2019

Fangoria - ¿Qué sería de mí sin ti? (Lyric Video)

Raquel Lanseros, Himno a la claridad

A cambio de mi vida nada acepto.
¿Qué se puede ofrecer que valga más
que el calor de la llama, que la espiga
convocada a ser grano, que la noche
que dentro ya contiene el joven día?

Escucho mis pisadas sobre el suelo.
A lo lejos, alguien también las oye.
Tañido lastimero de campanas
en su oído. Eco de brasas tiernas
en el mío, que todavía es temprano
y en el cuerpo palpita el pulso errante.

Me pongo por testigo en esta hora,
cuando la lluvia lava más que riega
y los libros liberan más que nutren.

Vlad Eftenie

¿A qué esperáis? Encended los caminos,
que empapen bien los ojos. Recorredlos
mientras haya una lumbre en los pulmones,
mientras un niño aguarde su ocasión
de convertirse en hombre, mientras verbos
de orígenes distantes desemboquen
en una voz unida, mientras reinen
las noches que nos prenden, abrazad
el destello arcilloso de la tierra
que es nuestro hogar común,
el verdadero.


A cambio de mi vida nada acepto,
aunque sepa -y bien que eso me duele-
que no siempre es el justo el encumbrado.
La luz es un oficio fugitivo,
impenitente en su aversión al óxido.

Aun así, yo me aferro a esta urdimbre,
a esta pila de huesos que me suman,
a este rayo en proceso, presentido
en su persecución de lo inefable.
La profecía acampa frente al cielo
con los párpados tersos y se afana
en avanzar en base a lo avanzado.

Que nada nos detenga. La llamada
del infinito debe obedecerse.
Soberana inquietud que nos animas,
enséñanos a merecer el néctar
de estos días que nos tocan. Muéstranos
un modo de luchar contra el vacío
de este dulce interludio. Que la fe
en la alegría posible no abandone
ni la razón despierta ni el recuerdo.

Sé que tengo sentido porque vivo,
y sé que no hay dolor ni menoscabo
que puedan inmolar esta fortuna
de ser en el presente, de existir,
de sentirme el orfebre del instante.

Yo soy mi propio riesgo. Doy por cierta
la sed de infinitud que me espolea.
Ante el placer de respirar me postro.

No hay verdad más profunda que la vida.