Charo
No sé lo que viste en mí
Me fumo el verano en la 634
Son días así
Charo
¿aún sigues viviendo aquí?
Me hubiera pegado con todos
Por ti
Charo
No sé lo que viste en mí
He pensado en llamarte al pasar
La Asturiana de zinc
Claro
Te acuerdas de mí por fin
Trabajo en el Shadows
Ahuyento a los gallos
Escucho a los Kinks
Vamos
Es tarde para decir
No sé si lo hubiera logrado
Sin ti
Claro
Te acuerdas de mí por fin
He pensado en llamarte mil veces
Ya sabes que sí
Si tienes prisa
Si se te hace raro
Vete de aquí
Si vas con los cristales empañados
¿cuándo vienes a por mí?
Charo
No sé lo que viste en mí
He pensado en llamarte mil veces
Ya sabes que sí
Cada día, cientos de personas pasan un trozo de vida en la A-43. Miren al pasado o al futuro, el presente se les escapa entre kilómetro y kilómetro. Lo único que queda es la música que escuchan y comparten. Sé bienvenido a participar y contarnos tu trozo de historia a través de una canción.
TIK TOK
miércoles, 5 de junio de 2019
Luis Alberto de Cuenca, Tu musa
de que lo pasa bien cuando sale contigo.
Llévala a casa luego, sírvele un par de copas
y, en un momento dado, mordisquéale el cuello.
Unas veces querrá pasar al dormitorio,
otras alegará una indisposición
y otras te contará su vida por entregas.
Muéstrale en cada caso la dosis de cariño
que te pidan sus ojos. Sé generoso siempre.
Trata de conservarla como sea a tu lado.
Sin ella, sin tu musa, no eres nadie, poeta.
Luis Alberto de Cuenca
Por fuertes y fronteras (1994)
martes, 4 de junio de 2019
domingo, 2 de junio de 2019
Julio Cortázar, Rayuela (103)
Tampoco Pola hubiera comprendido por qué de noche él retenía el aliento
para escucharla dormir, espiando los rumores de su cuerpo. Boca arriba,
colmada, alentaba pesadamente y apenas si alguna vez, desde algún sueño
incierto, agitaba una mano o soplaba alzando el labio inferior y proyectando el
aire contra la nariz. Horacio se mantenía inmóvil, la cabeza un poco levantada o
apoyada en el puño, el cigarrillo colgando. A las tres de la mañana la rue
Dauphine callaba, la respiración de Pola iba y venía, entonces había como un
leve corrimiento, un menudo torbellino instantáneo, un agitarse interior como de
segunda vida, Oliveira se enderezaba lentamente y acercaba la oreja a la piel
desnuda, se apoyaba contra el curvo tambor tenso y tibio, escuchaba. Rumores,
descensos y caídas, ludiones y murmullos, andar de cangrejos y babosas, un
mundo negro y apagado deslizándose sobre felpa, estallando aquí y allá y
disimulándose otra vez (Pola suspiraba, se movía un poco). Un cosmos líquido,
fluido, en gestación nocturna, plasma subiendo y bajando, la máquina opaca y
lenta moviéndose a desgano, y de pronto un chirrido, una carrera vertiginosa
casi contra la piel, una fuga y un gorgoteo de contención o de filtro, el vientre de
Pola un cielo negro con estrellas gordas y pausadas, cometas fulgurantes, rodar
de inmensos planetas vociferantes, el mar con un plancton de susurro, sus
murmuradas medusas, Pola microcosmo, Pola resumen de la noche universal en
su pequeña noche fermentada donde el yoghourt y el vino blanco se mezclaban
con la carne y las legumbres, centro de una química infinitamente rica y
misteriosa y remota y contigua.
Leiva, Costa de Oaxaca
Si algún día me pierdo Búscame en Mazunte, Costa de Oaxaca No me sufras, maquita, te llevo clavadita en el alma Me descubro pensando en mi viejo Cada día un ratito me pasa Cuando siento el pellizco con un mezcalito se calma Si me dieron por muerto déjales que brinden y hagan sus plegarias No les falta razón, yo lo pienso, aunque sea en voz baja Si me dejas te cuento un secreto, me he pedido tu lado en la cama y pinté media luna en el techo como hacía mi hermana Como hacía mi hermana Voy a tumbarme sobre la maleza y mirar cómo las horas pasan A buscar un halo de firmeza y de calma No, yo no tengo tu naturaleza y he empezado 400 cartas Aquí todo, y aunque no lo parezca, avanza. Si me dejas te cuento un secreto, no me atrevo a agarrar la guitarra la otra noche escribí una canción que no hablaba de nada, que no hablaba de nada. Voy a tumbarme sobre la maleza y mirar cómo las horas pasan A buscar un halo de firmeza y de calma No, yo no tengo tu naturaleza y he empezado 400 cartas Aquí todo, y aunque no lo parezca, avanza.
miércoles, 29 de mayo de 2019
Vetusta Morla, 23 de junio (Vídeo oficial)
Vídeo oficial de la canción “23 de Junio” de Vetusta Morla perteneciente al álbum “Mismo Sitio, Distinto Lugar”. El vídeo, dirigido por Paula Ortiz, está protagonizado por Álvaro Morte, Verónika Moral y Vetusta Morla.
Antes del frío, levanta las velas. Guarda en tu falda los granos de arroz y haz ceremonias de luna llena. Antes del frío, lánzamelos. Cuida este vals que tenemos en vena. Cuida del baile y riega el salón. Lleva la barca hasta la albufera y pon el verano en un mostrador. Y que San Juan no nos queme en su hoguera cuando descubra quién la saltó. Deja el equipaje en la ribera para verte como quieres que te vea. Deja el equipaje en la ribera y quémalo. Haz que este baile merezca la pena, yo haré lo propio con esta canción. Y si al final no hay más que comedia, deja que el río nos lleve a los dos. Y que San Juan no nos queme en su hoguera, ni haga de esto un negocio menor. Cruza los dedos por mí y antes de que vuelva a mirar, busca el viento a favor. Y deja el equipaje en la ribera para verte como quieres que te vea. Sabes que todo está bien, no hay error. Deja el equipaje en la ribera para verme como quiero que me veas. Lánzate al agua otra vez, aquí espero yo. Deja el equipaje en la ribera, no te sirve cuando cruzas la frontera. Todo está en regla esta vez, no hay error. Deja el equipaje en la ribera, para verte como quieres que te vea. Deja el equipaje en la ribera y quémalo.
martes, 28 de mayo de 2019
Supersubmarina, Para dormir cuando no estés
En un viaje a un mundo
por países de los que no sé volver
lo encontré oculto sin querer
Me contó secretos sobre cosas
que no podrías creer
Me condujo hasta las puertas del saber
Me contó la forma de abrazarte
y que no me queme la piel
Y me explicó el secreto
para dormir cuando no estés
Y ahora si no tengo miedo
creo que es porque lo he entendido bien
Ya sé lo que tengo que hacer
Tengo que alejarme de los monstruos
que no me han dejado ver
Y tengo que romperme en mil pedazos
otra vez, otra vez, otra vez...
para dormir cuando no estés
Tengo que alejarme de los monstruos
que no me han dejado ver
Y tengo que romperme en mil pedazos
otra vez, otra vez, otra vez... para dormir cuando no estés
viernes, 17 de mayo de 2019
Vetusta Morla, Los buenos
Los Buenos (Guillermo Galván)
Las ganas de inventar y una tiza al cielo,
marcarán la frontera de mi razón.
Y un arsenal de paciencia y celos
nos recuerdan: las chicas no pagan dinero.
Y a la vez que lo sagrado siempre es pequeño
tus fantasmas me pueden resucitar.
Mi colección de angelitos negros
nos recuerdan: tenemos lo que merecemos.
Lo sé porque muchos ya se fueron
y hoy sigo sus pasos al caminar.
Y aquí tú y yo, solo quedamos los buenos,
nadie nos enseña donde parar.
No te asuste el desgastarme, soy eterno,
y esas manos tan puras como el coral.
ya llegará lo del cementerio
y solo entonces lo mismo será que no serlo
Lo sé porque muchos ya se fueron
y hoy sigo sus pasos al caminar
Y aquí tú y yo, solo quedamos los buenos,
nadie nos enseña donde parar.
sábado, 11 de mayo de 2019
Luis García Montero, Dedicatoria
Si alguna vez la vida te maltrata,
acuérdate de mí,
que no puede cansarse de esperar
aquel que no se cansa de mirarte.
acuérdate de mí,
que no puede cansarse de esperar
aquel que no se cansa de mirarte.
Luis Cernuda, He venido para ver.
He venido para ver semblantes
Amables como viejas escobas,
He venido para ver las sombras
Que desde lejos me sonríen.
He venido para ver los muros
En el suelo o en pie indistintamente,
He venido para ver las cosas,
Las cosas soñolientas por aquí.
He venido para ver los mares
Dormidos en cestillo italiano,
He venido para ver las puertas,
El trabajo, los tejados, las virtudes
De color amarillo ya caduco.
He venido para ver la muerte
Y su graciosa red de cazar mariposas,
He venido para esperarte
Con los brazos un tanto en el aire,
He venido no sé por qué;
Un día abrí los ojos: he venido.
Por ello quiero saludar sin insistencia
A tantas cosas más que amables:
Los amigos de color celeste,
Los días de color variable,
La libertad del color de mis ojos;
Los niñitos de seda tan clara,
Los entierros aburridos como piedras,
La seguridad, ese insecto
Que anida en los volantes de la luz.
Adiós, dulces amantes invisibles,
Siento no haber dormido en vuestros brazos.
Vine por esos besos solamente;
Guardad los labios por si vuelvo.
Amables como viejas escobas,
He venido para ver las sombras
Que desde lejos me sonríen.
He venido para ver los muros
En el suelo o en pie indistintamente,
He venido para ver las cosas,
Las cosas soñolientas por aquí.
He venido para ver los mares
Dormidos en cestillo italiano,
He venido para ver las puertas,
El trabajo, los tejados, las virtudes
De color amarillo ya caduco.
He venido para ver la muerte
Y su graciosa red de cazar mariposas,
He venido para esperarte
Con los brazos un tanto en el aire,
He venido no sé por qué;
Un día abrí los ojos: he venido.
Por ello quiero saludar sin insistencia
A tantas cosas más que amables:
Los amigos de color celeste,
Los días de color variable,
La libertad del color de mis ojos;
Los niñitos de seda tan clara,
Los entierros aburridos como piedras,
La seguridad, ese insecto
Que anida en los volantes de la luz.
Adiós, dulces amantes invisibles,
Siento no haber dormido en vuestros brazos.
Vine por esos besos solamente;
Guardad los labios por si vuelvo.
martes, 7 de mayo de 2019
Luis García Montero, Las palabras rotas (extracto del libro que se publica el 9 de mayo)
infoLibre publica un extracto de Las palabras rotas, el último libro del escritor Luis García Montero, que publica la editorial Alfaguara el 9 de mayo. En este nuevo volumen, el poeta y director del Instituto Cervantes recoge artículos —algunos de ellos publicados en la columna semanal que mantiene en este periódico— y conferencias ligados por una temática común: la preocupación por la perversión del lenguaje y por la capacidad de las propias palabras y quienes la usan para revertirlo. "Para empezar a actuar", escribe, "en nuestra cocina o en la calle, debemos recuperar las palabras rotas por los poderes salvajes".
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Verdad
Cualquier reflexión sobre el sentido de la poesía nos devuelve al famoso aforismo que estaba escrito en el templo de Delfos consagrado a Apolo: «Conócete a ti mismo». El ejercicio de conocimiento que supone la poesía es inseparable de un ejercicio de conciencia, un detenido interrogatorio sobre el yo, o sobre la mismidad, o sobre los procesos que nos constituyen como individuos.
Se trata de darse tiempo, de darse a uno mismo una oportunidad cuando parece que el conocimiento no puede dar más de sí. La emoción poética en la lectura y en la escritura permite vivir por un momento la armonía del mundo exterior (casi siempre hostil) y el mundo interior (casi siempre necesitado de salir de sí mismo para habitar la realidad). Nos emociona aquello que pone de acuerdo por unos instantes nuestra intimidad con las realidades que vivimos, ya sea en la alegría o en la tristeza. Las palabras adquieren así el valor de la tierra, de la lluvia recién caída, de la luz sobre la piel. Conseguimos vivirnos como verdad, ésa es la tarea del poema.
Pero si decidimos seguir por este camino, tenemos que ser muy precavidos con la palabra verdad. Está, y con razón, muy desacreditada porque todas las formas de poder han buscado legitimarse en la fundación de unas verdades que se han impuesto como valor natural, sentido común y dinámica de que la realidad debe ser así, es así y no puede ser de otra manera. El pensamiento contemporáneo se ha edificado como una sistemática y necesaria puesta en duda de la verdad. Marx, Freud, Nietzsche, el feminismo, el anticolonialismo han necesitado abrir el mundo con sus sospechas de lo que se esconde en la moral y en la verdad. La conformidad y la disidencia ante las verdades esenciales han de pendido mucho de los lugares ocupados en la jerarquía de la sociedad. La palabra poética enseña a dudar hasta de las cosas que merecen confianza, incluso de las cosas que
merecen ser tomadas por verdaderas, pero es que con mucha frecuencia se tiende a confundir los intereses del poder con la objetividad.
De manera que tenemos que ser prudentes con la palabra verdad y, si queremos rescatarla, debemos estar muy precavidos. Poeta precavido vale por dos, es decir, poeta desdoblado en dos para tomar distancia de sí mismo en el esfuerzo de cumplir con Delfos: «Conócete a ti mismo».
Quien quiera acercarse a la palabra verdad no debe sentir se nunca en posesión de la verdad, sino procurar no mentirse, no acordar mentiras. Ya no basta sólo con oponerse a los dogmas; resulta necesario cuestionar lo que respiramos como sentido común. Y para eso es importante dedicarse tiempo, un bien muy escaso y muy desacreditado en una época que naturaliza —y cada vez de forma más acelerada— que el tiempo es una mercancía desechable. Hacerse dueño del tiempo requerido para preguntar y pensarnos, aprender a esperar al margen de los dogmas y los poderosos medios de control de las conciencias, es el primer requisito para volver a confiar
en la palabra verdad.
La verdad poética no es un dogma, ni una consigna, sino una experiencia pensada de vida. El pensamiento que no cree en verdades esenciales exige la honestidad de no asumir ninguna consigna por encima de la propia conciencia. El poeta que se toma el tiempo necesario para elegir palabras, matices, perspectivas, toma en serio su propio yo, el deseo de hacerse dueño de su tiempo, su conocimiento y sus opiniones.
Es un acto de responsabilidad. Recordemos a Larra: «El corazón del hombre necesita creer en algo, y cree mentiras cuando no encuentra verdades que creer». El desprestigio de la verdad, el fin de los relatos en el pensamiento neoliberal, no sólo alimenta el cinismo del todo vale, nada tiene importancia, nada se puede arreglar, sino también el dominio de las mentiras. El tiempo de la esperanza es proclive a las falsas promesas, pero la falta de esperanza nutre la mentira gobernante, como algo que no se puede cuestionar, y el cinismo que se desprende del ejercicio de su conciencia. Hay que mantenerse a resguardo de quien sospecha de la verdad sin ofrecer una alternativa de emancipación ante el poder. La crítica de lo que hay es muy limitada si no abre camino hacia otro horizonte. La verdad es también un compromiso ético de buscar la verdad. Una decisión: la verdad como búsqueda, la verdad como experiencia compartida con el otro, como proceso de descubrimiento y de respuesta, como voluntad de memoria de lo vivido. Ésta es la raíz de la escritura poética.
Imagino un paseo a la orilla del mar. El caminar solitario se siente hermanado con la naturaleza en el atardecer, el tiempo minucioso en el que los estados de ánimo se equilibran con el exterior. Los pasos tienen la lentitud de la conciencia que no quiere sentirse homologada.
El dogmatismo es la prisa de las ideas
Aquí junto a las dunas y los pinos,
mientras la tarde cae
en esta hora larga de belleza en el cielo
y hago mío sin prisa
el rojo libre de la luz,
pienso que soy el dueño del minuto que falta
para que el sol repose bajo el mar.
Ésa es mi razón, mi patrimonio,
después de tanta orilla
y de tanto horizonte,
ser el dueño del último minuto,
del minuto que falta para decir que sí,
para decir que no,
para llegar después al otro lado
de todo lo que afirmo y lo que niego.
Ésa es mi razón
contra las frases hechas y el mañana,
mientras la tarde cae por amor a la vida,
y nada es por supuesto ni absoluto,
y el agua que deshace los periódicos
arrastra las palabras como peces de plata,
como espuma de ola
que sube y se matiza
dentro del corazón.
Aquí junto a las dunas y los pinos,
capitán de los barcos que cruzan mi mirada,
prometo no olvidar las cosas que me importan.
Tiempo para ser dueño del minuto que falta.
Pido el tiempo que roban las consignas
porque la prisa va con pies de plomo
y no deja pensar,
oír el canto de los mirlos,
sentir la piel,
ese único dogma del abrazo,
mi única razón, mi patrimonio.
domingo, 5 de mayo de 2019
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