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lunes, 30 de octubre de 2017

Diario de K

No hay peor dolor que el que no puedes contar. 

 * 
 Karmelo C. Iribarren (2016) Diario de K


sábado, 28 de octubre de 2017

Enrique Bunbury - La ceremonia de la confusión


Un hervidero de pensamientos Alimento para los leones El cerebro como un laberinto En un nido de especulaciones Educación para la programación Paradigmas de armas tomar Y danzar y dar la bienvenida A la ceremonia de la confusión Teorías como maniobras De despiste o de superstición La religión de la fabulación Y la medicina como acto de fe La opinión a mano alzada La intuición, la sospecha, la corazonada Y danzar y dar la bienvenida A la ceremonia de la confusión Conclusiones y palpitaciones Una maraña de presentimientos Un torbellino de desconcierto No hay margen de error La ansiedad por tener el control Y la acumulación de datos tontos Y danzar y dar la bienvenida A la ceremonia de la confusión Y danzar y dar la bienvenida A la ceremonia de la confusión.

jueves, 26 de octubre de 2017

Dorian - El temblor


De donde nadie vuelve, yo te vi regresar. 
Con un sol en los labios, que te puso el mezcal. 
Te curé en esa casa, justo enfrente del mar. 
Y con la voz cansada te oí murmurar. 

Nada nos derribará... 
Cuando llegue el temblor, cuando llegue el temblor. 
Nadie nos separará... 
Cuando llegue le temblor, cuando llegue el temblor. 

En un bar de Oaxaca, provoqué un huracán. 
Lo arrojé al pacífico norte como un boomerang. 
Se levantó un viento frío y devastador. 
Que se nos llevó a ti y a mi donde nace el horror. 

Nada nos derribará... 
Cuando llegue el temblor, cuando llegue el temblor. 
Nadie nos separará... 
Cuando llegue le temblor, cuando llegue el temblor. 

Y desapareciste sin dar explicación.
Y yo me quedé gritando al cielo, cargarás con tu cruz.
Sentí escalofríos, sufrí la soledad.
Frecuenté a la peor calaña de esta sociedad.

Nada nos derribará...
Cuando llegue el temblor, cuando llegue el temblor.
Nadie nos separará...
Cuando llegue le temblor, cuando llegue el temblor.

Te busqué en Buenos Aires, te encontré por París.
Dibujando rayuelas de fuego bajo un cielo gris.
Y nos desvanecimos compartiendo el vacío.
Y nadie vino a rescatarnos, y nos pudo el temblor.

De dónde nadie vuelve, yo te vi regresar.
Con un sol en los labios que te puso el mezcal.

Diario de K

Le dio un trago a la cerveza y se le quedó una cenefa de espuma sobre el labio superior que te recordaba a una playa pequeñita. A mí, al menos, me la sugirió. Ahora, mientras ella hablaba yo corría por la arena persiguiéndola… Y entonces sacó la lengua -que fue como una ola gigante en nuestra playa- y borró la espuma. Y ya solo quedaron sus labios, que no dejaban de mirarme, entreabiertos… 


*

Karmelo C. Iribarren (2016) Diario de K.