Creo que nunca hemos dedicado ninguna canción a nuestro camino solanero. Aquí va este poema de Benjamín Prado, para ti, Ruta A-43. http://pradobenjamin.blogspot.com/
Cada día, cientos de personas pasan un trozo de vida en la A-43. Miren al pasado o al futuro, el presente se les escapa entre kilómetro y kilómetro. Lo único que queda es la música que escuchan y comparten. Sé bienvenido a participar y contarnos tu trozo de historia a través de una canción.
TIK TOK
martes, 3 de julio de 2018
domingo, 1 de julio de 2018
sábado, 30 de junio de 2018
jueves, 28 de junio de 2018
Casilla en blanco
Entre lo que dices y cómo vives hay una casilla en blanco que el
buen observador rellena con lo que te callas.
*
Karmelo C. Iribarren Diario de K
sábado, 16 de junio de 2018
Al caer el sol - Karmelo C. Iribarren
Nunca lo he visto antes,
pero conozco
a ese hombre.
(Si me acercase,
distinguiría en sus ojos
ese brillo gastado,
como sin vida,
que tanto me recuerda, por cierto,
a los oficinistas
de mi infancia).
Pronto
se llevará la cerveza a los labios,
le dará un sorbo,
y volverá a dejarla
suavemente sobre la barra.
Sin prisa. No la hay. No le hace falta.
Nada nuevo va a ocurrir
y lo sabe. Se encuentra
más allá de la esperanza,
en su perpetuo
atardecer.
Conozco a ese hombre, sí,
y me da miedo.
A veces, de madrugada,
poco antes de acostarme, me mira
desde el espejo.
KARMELO C. IRIBARREN (2009)
Atravesando la noche
pero conozco
a ese hombre.
(Si me acercase,
distinguiría en sus ojos
ese brillo gastado,
como sin vida,
que tanto me recuerda, por cierto,
a los oficinistas
de mi infancia).
Pronto
se llevará la cerveza a los labios,
le dará un sorbo,
y volverá a dejarla
suavemente sobre la barra.
Sin prisa. No la hay. No le hace falta.
Nada nuevo va a ocurrir
y lo sabe. Se encuentra
más allá de la esperanza,
en su perpetuo
atardecer.
Conozco a ese hombre, sí,
y me da miedo.
A veces, de madrugada,
poco antes de acostarme, me mira
desde el espejo.
KARMELO C. IRIBARREN (2009)
Atravesando la noche
domingo, 10 de junio de 2018
Canción víbora - Luis García Montero
Canción víbora
Ten paciencia conmigo.
Porque a veces el mundo,
la víbora del tiempo y del pasado,
cabe entre dos palabras.
Si la piel se hace noche,
si vuelven las cenizas a los labios,
cabe entre dos palabras.
De verdad, yo lo sé,
una estrella apagada que cruza el universo
con su puñal frío.
Y repta por la vida,
por caminos sin nadie, por ciudades,
con su puñal de olvido.
A través del amor,
incluso por encima de la felicidad,
cabe entre dos palabras.
La víbora del miedo,
la víbora del miedo derrotado,
mi calor y su frío.
Y se queda en el pecho,
anidada en la sombra, hasta el amanecer.
Ten paciencia conmigo.
Porque el mundo es así, y vengo herido,
ten paciencia conmigo.
Luis García Montero. Completamente viernes (1998)
Luis García Montero. Completamente viernes (1998)
sábado, 9 de junio de 2018
martes, 5 de junio de 2018
Hoy Lorca cumpliría 120 años
EL POETA PREGUNTA A SU AMOR
POR LA CIUDAD ENCANTADA DE CUENCA
¿Te gustó la ciudad que gota a gota
labró el agua en el centro de los pinos?
¿Viste sueños y rostros y caminos
y muros de dolor que el aire azota?
¿Viste la grieta azul de luna rota
que el Júcar moja de cristal y trinos?
¿Han besado tus dedos los espinos
que coronan de amor piedra remota?
Te acordaste de mí cuando subías
al silencio que sufre la serpiente,
prisionera de grillos y de umbrías?
¿No viste por el aire transparente
una dalia de penas y alegrías
que te mandó mi corazón caliente?
SONETO DE LA DULCE QUEJA
Tengo miedo a perder la maravilla
de tus ojos de estatua y el acento
que me pone de noche en la mejilla
la solitaria rosa de tu aliento.
Tengo pena de ser en esta orilla
tronco sin ramas, y lo que más siento
es no tener la flor, pulpa o arcilla,
para el gusano de mi sufrimiento.
Si tú eres el tesoro oculto mío,
si eres mi cruz y mi dolor mojado,
si soy el perro de tu señorío.
No me dejes perder lo que he ganado
y decora las aguas de tu río
con hojas de mi Otoño enajenado.
POR LA CIUDAD ENCANTADA DE CUENCA
¿Te gustó la ciudad que gota a gota
labró el agua en el centro de los pinos?
¿Viste sueños y rostros y caminos
y muros de dolor que el aire azota?
¿Viste la grieta azul de luna rota
que el Júcar moja de cristal y trinos?
¿Han besado tus dedos los espinos
que coronan de amor piedra remota?
Te acordaste de mí cuando subías
al silencio que sufre la serpiente,
prisionera de grillos y de umbrías?
¿No viste por el aire transparente
una dalia de penas y alegrías
que te mandó mi corazón caliente?
SONETO DE LA DULCE QUEJA
Tengo miedo a perder la maravilla
de tus ojos de estatua y el acento
que me pone de noche en la mejilla
la solitaria rosa de tu aliento.
Tengo pena de ser en esta orilla
tronco sin ramas, y lo que más siento
es no tener la flor, pulpa o arcilla,
para el gusano de mi sufrimiento.
Si tú eres el tesoro oculto mío,
si eres mi cruz y mi dolor mojado,
si soy el perro de tu señorío.
No me dejes perder lo que he ganado
y decora las aguas de tu río
con hojas de mi Otoño enajenado.
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